MI HISTORIA PERSONAL

FERNANDO GARCÍA SAIS

Nací en Mazatlán el primer día de abril de 1975. Tuve la fortuna de nacer en el seno de una familia decente y sencilla. Mi mamá, María del Socorro Sais Castelló, nació en Mazatlán en el verano de 1938 (en el seno de una familia conservadora y católica). Mis abuelos maternos, Ignacio Sais y Doña Carmen Castelló de la Peña, fueron hijos de relevantes porfiristas sinaloenses. Mi bisabuelo José C. Castelló instaló y operó uno de los primeros bancos de Sinaloa, precisamente en Mazatlán. Mi padre, José Manuel García Habif, fue doctor en Medicina por la UNAM con especialidad en cardiología y medicina interna. Su papá, mi abuelo don José Joaquín García Blengio, nació en Campeche y fue abogado egresado de la Escuela Nacional de Jurisprudencia y a la postre agente del ministerio público y juez, ambas funciones en Mazatlán.

Tengo un hermano y una hermana, aunque originalmente éramos cuatro hermanos. Mi hermano mayor falleció inesperadamente en 2005 cuando buceaba con su arpón en Baja California Sur.

En 1996, tras conseguir apoyo financiero, apliqué para entrar al prestigiado ITAM. Una vez aceptado, inició un periodo vigoroso de transformación y crecimiento personal. Tuve los mejores compañeros, los más competitivos y los mejores maestros, con la mayor experiencia y capacidad. En 2000 terminé mis estudios y en marzo de 2001 defendí mi tesis (La declaración general de inconstitucionalidad en el amparo contra leyes) ante un jurado excepcional, presidido por quien había sido presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Don Ulises Schmill Ordoñez y me honró con una summa cum laude.

Justo antes de terminar mis estudios, conocí en Morelia, Michoacán a quien hoy es mi esposa adorada, María del Carmen Hernández Herrera. En 2002 nos fuimos juntos a vivir a Barcelona, España, donde estudié el Doctorado en Derecho Patrimonial, en la Universidad Pompeu Fabra, con los ahorros que logré juntar con mis dos años de trabajo previo en una de las firmas de abogados más prestigiadas de la ciudad de México (Von Wobeser y Sierra, S.C.) y unos remanentes de mis pasantías en la Notaría 74 de la Ciudad de México y en la ponencia del magistrado Jean Claude Tron Petit en un Tribunal Colegiado de Circuito).

Al regresar de los estudios doctorales, en junio de 2004, el entonces jefe del Departamento de Derecho, Roberto Del Cueto Legaspi, quien había sido mi profesor en el ITAM, se interesaba por mi perfil “civilista” y me dijo que era un “garbanzo de a libra”. Tras una exitosa entrevista, la tan esperada llamada nunca se dio. Después supe los motivos. No tenía nada que ver conmigo.

Un admirado profesor de Derecho Constitucional tenía escasos meses de haber tomado protesta como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Lo busqué para solicitarle algunas referencias y recomendaciones. Me recibió un día por la mañana, por lo que tuvimos que madrugar y manejar desde Uruapan. Con traje y corbata, por su puesto, me dirigí al tercer piso de Pino Suárez 2, el edificio de la Corte. Ahí, el doctor José Ramón Cossío Díaz, con su siempre generosa disposición con sus alumnos y exalumnos me dio un par de recomendaciones, las que comparto a los abogados en formación cuando puedo: escribir y publicar artículos académicos sobre temas trascendentes.

En Barcelona trabajé en una investigación sobre insolvencias transfronterizas y desarrollé lo que en 2005 publiqué con Editorial Porrúa intitulado “Derecho Concursal Mexicano”, editado por Porrúa, con un exordio del doctor Luis Manuel Camp Mejan Carrer, a quien conocí por recomendación del ministro Cossío, y quien en ese entonces era director general del IFECOM (Instituto Federal de Especialistas en Concursos Mercantiles, del Poder Judicial de la Federación).

En octubre de 2005, gracias al apoyo de un exjefe, Claus von Wobeser, conseguí una entrevista en la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) y en ese mes inicié a laborar como Director de Publicidad y Normas, a cargo de la vigilancia y sanción de la publicidad engañosa a nivel nacional. Tuve la oportunidad de emprender grandes acciones para el beneficio de los consumidores mexicanos que fueron novedosas y con efectos profundos para marcar una nueva tendencia en la tutela de los consumidores.

En 2007 ingresé como abogado asociado a una firma de mucho prestigio (Martínez, Algaba, Estrella, De Haro y Galván-Duque, S.C.) de la que fui despedido en 2008, previa indemnización por despido injustificado. A los días, un exalumno de la maestría de Derecho Administrativo y de la Regulación del ITAM, el maestro Francisco Díaz Corzas me ofreció un trabajo como asesor del oficial mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, donde retomé el servicio público con mucho entusiasmo.

En 2007 publiqué mi segundo libro “Derecho de los Consumidores a la Información. Una aproximación a la publicidad engañosa en México”, editado por Porrúa y el ITAM. El tema de los consumidores ha ocupado gran parte de mis reflexiones académicas y al cual le he dedicado diversos ensayos publicados en revistas jurídicas y económicas, así como en periódicos como el Reforma, Noroeste y Newsweek en Español.

En el periodo comprendido entre 2007 y 2010, formé parte del grupo académico que redactó la reforma constitucional en materia de acciones colectivas y acceso a la justicia que culminó con la adición del párrafo quinto al artículo 17 constitucional en 2010. Asimismo, participé activamente en la redacción de las reformas al Código Federal de Procedimientos Civiles para ajustarlo al mandado constitucional en materia de acceso colectivo a la justicia, lo que aconteció con la reforma de 2011.

En 2009, renuncié a la Secretaría de Hacienda ya que fui nombrado por el Jefe del Servicio de Administración Tributaria, Administrador Local de Servicios al Contribuyente de Mazatlán y en 2010, Administrador Jurídico.

En 2010 presenté mi examen como aspirante a notario público. Lamentablemente, un juez de distrito concedió una suspensión en un juicio de amparo promovido contra el proceso de designación de nuevos notarios y, una vez que el juicio concluyó, se levantó la suspensión a consecuencia del sobreseimiento. No había interés jurídico dijo el órgano de control constitucional.

A finales de 2012 publiqué “Jurisprudencia del Consumidor”, con la editorial Tirant Lo Blanch y el ITAM.

En 2013 fui invitado a trabajar en la Oficina de la Presidencia de la República, en la nueva Coordinación de Ciencia, Tecnología e Innovación como abogado general, asistiendo al Dr. Francisco Bolívar Zapata.

En 2013 se publicó la obra colectiva “Acciones colectivas en el Derecho Mexicano” con la editorial Tirant Lo Blanch, coordinada por el Dr. Xavier Ginebra Serrabou.

En 2014 publiqué “Estado, Mercado y Derecho”, con la editorial Tirant Lo Blanch, en la colección “El derecho en la práctica” de la cual formo parte del Consejo Asesor y que dirige el Ministro Cossío Díaz.

En febrero de 2015 recibí del Gobernador del Estado de Sinaloa el nombramiento como Notario Público 210 para ser ejercido en Mazatlán, Sinaloa. El 20 de abril de 2015, previa renuncia a la Oficina de la Presidencia, inicié mis labores en este nuevo e interesante reto profesional.

En enero de 2016 mi notaría recibió la acreditación del Better Business Bureau (BBB, México), siendo la primera notaría pública de todo México en acceder a tal reconocimiento.

El ejercicio profesional del notariado implica cumplir con altos estándares de calidad profesional y honestidad intelectual, siempre poniendo por enfrente la legalidad y el respeto a los derechos humanos de las personas y a los derechos de las empresas, así como los deberes que como notario tengo frente al Estado mexicano.

Soy un notario libre, social e independiente.

Libre en el sentido de que ejerzo el notariado con base en una visión liberal de la Constitución y del Derecho; social, por enfocar mi práctica en la mayor generación de bienestar e independiente por formar parte de una generación de notarios que por méritos propios recibió del Estado la posibilidad de dar fe pública, en beneficio de la sociedad.